Las reglas ya están fijadas. O te acomodás o las sufrís. Por
eso quienes no se ajustan a ellas son marcados, y a veces expulsados del
sistema. Ese que indica que quien más tiene, más es. Incluso, en el idioma anglosajón,
“ser” y “tener” son sinónimos. No sólo se trata de dinero, sino de poder.
El
distinto, ya sea en lo físico, mental, ideológico, sexual o lo que sea, provoca
rechazo para la “normalidad”. La adaptación es parte del aprendizaje. De eso se
trata la educación escolar. Sin cuestionamientos, sin preguntas, sin objetar.
Todos uniformados. No existe una escuela que enseñe a vivir (2).
Es bueno el que obedece y subversivo el que no se la
banca (3). Los más desprotegidos, los que la lógica indicaría como los más
necesitados de atención, son los que el propio sistema expulsa. El mundo está
diseñado para no ser pobre. Sin embargo, necesita de ellos. Y tienen que
adaptarse a vivir en un mundo que los desprecia. Buscando comida en las sobras
de los contenedores o techo en los descampados que el negocio inmobiliario aún
no poseyó. Yo estoy al derecho, dado vuelta estás vos (4).
Nos quejamos porque el aire acondicionado del auto no
refresca lo suficiente para apaciguar el calor sofocante, mientras esperamos
que se despeje la avenida cortada por un grupo que reclama bolsones de comida.
Nos quejamos del confort que no conforta. Ni alcanza. Pero estamos
confortablemente adormecidos (5). Y sin drogas. Por lo menos, sin drogas
ilegales.
Llenamos líneas con caracteres de redes sociales para
demostrar nuestra disconformidad. Pero son susurros en medio de la tormenta. No
nos movilizamos. Nuestro corazón permanece inmóvil. Mientras, a nuestro
alrededor crece una sociedad cada vez más despareja. En las ciudades más
progresistas, se multiplican las villas. Incluso emergen al costado de los paredones que
protegen los barrios más ricos. En la escuela nos enseñan geografía, pero no
conocemos al que vive a nuestro lado. Nos enseñan fechas de batallas, pero qué
poco nos enseñan de amor (6).
A los distintos, el sistema los expulsa, los condena. El
éxito se mide en objetos. Cuánto podés comprar, cuánto podés tener. Tanto
puedes, tanto eres. Se crean secretarías para advertir que hay discapacitados,
mujeres, homosexuales, extranjeros. No hay dependencias para miopes de amor.
Podés ser un gran campéon, jugar en la selección y no tenés ni un poquito de
amor para dar (7).
Como dijo Eduardo Galeano: “el mundo es una gran paradoja”
“…para acabar con
el dolor de cabeza, hay que decapitar al sufriente…” (8)
(1) De “Another brick in the wall” / Pink Floyd
(2) De “Desarma y sangra” / Seru Giran
(3) De “Venganza de los muertos pobres” / Bersuit Vergarabat
(4) De “El cieguito volador” / Sumo
(5) “Confortably numb” / Pink Floyd
(6) De “Mal bicho” / Los Fabulosos Cadillacs
(7) De “Yendo de la cama al living” / Charly García
(8) De “Paradojas” de Eduardo Galeano
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