martes, 9 de septiembre de 2014

Somos otro ladrillo en la pared (1)


Las reglas ya están fijadas. O te acomodás o las sufrís. Por eso quienes no se ajustan a ellas son marcados, y a veces expulsados del sistema. Ese que indica que quien más tiene, más es. Incluso, en el idioma anglosajón, “ser” y “tener” son sinónimos. No sólo se trata de dinero, sino de poder.
El distinto, ya sea en lo físico, mental, ideológico, sexual o lo que sea, provoca rechazo para la “normalidad”. La adaptación es parte del aprendizaje. De eso se trata la educación escolar. Sin cuestionamientos, sin preguntas, sin objetar. Todos uniformados. No existe una escuela que enseñe a vivir (2).

Es bueno el que obedece y subversivo el que no se la banca (3). Los más desprotegidos, los que la lógica indicaría como los más necesitados de atención, son los que el propio sistema expulsa. El mundo está diseñado para no ser pobre. Sin embargo, necesita de ellos. Y tienen que adaptarse a vivir en un mundo que los desprecia. Buscando comida en las sobras de los contenedores o techo en los descampados que el negocio inmobiliario aún no poseyó. Yo estoy al derecho, dado vuelta estás vos (4).
Nos quejamos porque el aire acondicionado del auto no refresca lo suficiente para apaciguar el calor sofocante, mientras esperamos que se despeje la avenida cortada por un grupo que reclama bolsones de comida. Nos quejamos del confort que no conforta. Ni alcanza. Pero estamos confortablemente adormecidos (5). Y sin drogas. Por lo menos, sin drogas ilegales.

Llenamos líneas con caracteres de redes sociales para demostrar nuestra disconformidad. Pero son susurros en medio de la tormenta. No nos movilizamos. Nuestro corazón permanece inmóvil. Mientras, a nuestro alrededor crece una sociedad cada vez más despareja. En las ciudades más progresistas, se multiplican las villas. Incluso emergen al costado de los paredones que protegen los barrios más ricos. En la escuela nos enseñan geografía, pero no conocemos al que vive a nuestro lado. Nos enseñan fechas de batallas, pero qué poco nos enseñan de amor (6).

A los distintos, el sistema los expulsa, los condena. El éxito se mide en objetos. Cuánto podés comprar, cuánto podés tener. Tanto puedes, tanto eres. Se crean secretarías para advertir que hay discapacitados, mujeres, homosexuales, extranjeros. No hay dependencias para miopes de amor. Podés ser un gran campéon, jugar en la selección y no tenés ni un poquito de amor para dar (7).

Como dijo Eduardo Galeano: “el mundo es una gran paradoja
“…para acabar con el dolor de cabeza, hay que decapitar al sufriente…” (8)



(1) De “Another brick in the wall” / Pink Floyd
(2) De “Desarma y sangra” / Seru Giran
(3) De “Venganza de los muertos pobres” / Bersuit Vergarabat
(4) De “El cieguito volador” / Sumo
(5) “Confortably numb” / Pink Floyd
(6) De “Mal bicho” / Los Fabulosos Cadillacs
(7) De “Yendo de la cama al living” / Charly García
(8) De “Paradojas” de Eduardo Galeano
 

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